El estrés de las amas de casa

Cuéntenos lo que no sabemos sobre las amas de casa.

-Lo que no sabemos de las amas de casa es lo que son las amas de casa en realidad.

-Interesante.

-Partimos de un concepto que se ha quedado obsoleto, un criterio económico-administrativo que se basa en que el trabajo doméstico no está remunerado, no está valorado, y, por tanto, no es trabajo.

-¿Lindos objetos improductivos?

-Exacto, y ese papel no se ajusta a la realidad. Mi investigación pone de manifiesto que hay que redefinir el concepto de ama de casa como aquella persona que trabaja en la casa; si no fuera así no sufriría “burnout”.

-Qué mal suena, ¿es grave?

-El “burnout” es un síndrome de estrés laboral crónico descrito en profesionales de ayuda -médicos, enfermeras, profesores…-, que se produce por el desgaste del trabajo con personas, fundamentalmente porque se dan unas expectativas muy elevadas.

-¿El quiero y no puedo?

-Sí, son trabajos donde te cuestionas personalmente. El termino “burnout” se aplicaba inicialmente a los deportistas que pese a entrenar muchísimo no conseguían las metas que se habían propuesto o a los que se habían “quemado” por el uso de la droga.

-Y luego se aplicó a la psicología.

-Sí, Maslach y Jackson lo consolidaron en un síndrome con tres síntomas: el cansancio emocional, que se refiere a los sentimientos de agotamiento, de estar sobrepasado; la despersonalización, que provoca que el que padece “burnout” trate a los otros con una actitud fría y distante.

-¿Como si fueran objetos?

-Exacto. Lo vemos mucho en los médicos. Y el tercer síntoma es la baja realización personal, el sentimiento de no estar satisfecho con el propio trabajo y un descenso de la autoestima que conduce a desear abandonar el trabajo.

-¿Y el “burnout” presenta trastornos de salud?

-Sí, alteraciones del sueño, problemas digestivos, dolores musculares, de espalda… Toda una serie de síntomas de origen psicosomático.

-Es que trabajar es muy malo…

-Ahí está la cuestión: si las amas de casa sufren “burnout” es porque trabajar en ca-sa no es ninguna ganga. Además, lo sufren igual las que trabajan dentro y fuera del hogar que las que únicamente lo hacen en casa.

-¿Podría explicarnos las causas?

-Ocupa un lugar importante el que no se sientan queridas ni apoyadas por su familia y que el reparto de tareas domésticas no sea justo. Otro factor de estrés es la jornada continua, día tras día, y el hecho de que el ama de casa no tenga independencia económica.

-…Y luego nos llaman histéricas.

-Pues en realidad las mujeres que sufren “burnout” suelen tratar a sus familiares con frialdad.

-¿Y cuál es la solución a este síndrome?

-En el mundo laboral, una de las opciones es cambiar de puesto de trabajo.

-Evitaré la broma fácil.

-Sí, cambiar de familia sería una solución demasiado radical, así que le apuntaré otras opciones; por ejemplo, practicar técnicas de control de ansiedad, como la relajación o la reestructuración cognitiva.

-¿Qué es eso?

-Aprender a pensar de una forma diferente porque parte de la ansiedad que sufrimos es a causa de cómo entendemos las cosas, de cómo pensamos y de lo que esperamos.

-Parece la enfermedad de los idealistas.

-No lo había pensado, pero es cierto que afecta a personas con un elevado compromiso que, además, trabajan mucho, se exigen mucho a sí mismas y tienen unas expectativas muy elevadas. Eso hace que nunca alcancen lo que pretenden e, independientemente de que lo que estén haciendo sea maravilloso, no se sienten satisfechas.

-Perfeccionistas, vaya.

-Muchas amas de casa quieren tener la casa tan perfecta que se estresan; o quieren que las cosas se hagan de una determinada manera y eso, muy a menudo, impide que el resto de la familia colabore. Es más rentable ser un poco más flexible.

-¿Alguna otra recomendación?

-Sí, las amas de casa deben hacer más actividades fuera del hogar porque eso reduce el cansancio emocional.

-Vale, pero no olvidemos que ser ama de casa es una elección.

-Sí, pero hasta hoy el cómo ser ama de casa no ha sido una elección. Hasta ahora ese era un callejón sin salida.

-¿Algunas mujeres crean una familia y luego se sienten atrapadas?

-En mi opinión, sí. Todavía está muy vigente el mito del príncipe azul y de la Cenicienta. Aún hoy hay muchas mujeres que piensan que cuanto más Cenicienta sean, mejor será el príncipe, y eso es asumir algo que no es cierto. Porque finalmente al trabajo de la casa no se le da ese reconocimiento. Además a veces se cree en el derecho de cometer ciertas infidelidades.

-Mejor contar con ello.

-Sí, hay que tener claro que convertirse en ama de casa no es abrir la puerta de la felicidad: es un camino muy costoso y muchas mujeres no lo saben porque son jóvenes e inexpertas y les han inculcado un mito.

-¿Fue su caso?

-Para mí fue una gran sorpresa después de competir en régimen de igualdad en la carrera, pasar, cuando tuvimos hijos, a convertirme en una ama de casa cuyo desarrollo profesional parecía su hobby, mientras que mi marido pudo continuar sin problemas su carrera, ¿no es injusto?

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